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Álvaro Basagoiti5 de agosto de 2025

Wall Street, más concentrado que nunca

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La estructura del mercado bursátil estadounidense atraviesa un momento inédito: la concentración sectorial ha alcanzado cotas históricas, impulsada por el peso creciente del sector tecnológico, que hoy domina de forma abrumadora.

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  • Actualmente, las compañías tecnológicas —incluidas aquellas catalogadas como “tech-adjacent”, como algunas firmas de consumo, comunicación y servicios cloud— representan aproximadamente el 55% de la capitalización total del S&P 500, una cifra sin precedentes. Para dimensionarlo: en 2008, al calor de la crisis financiera, este porcentaje rondaba el 27%. Es decir, el peso relativo del sector se ha duplicado en menos de dos décadas, impulsado por la disrupción digital, el auge de la inteligencia artificial y el dominio de gigantes como Apple, Microsoft, Nvidia y Alphabet.

  • En términos históricos, ni siquiera durante la burbuja puntocom de 1999-2000 se observó una concentración similar. En ese entonces, el sector tecnológico llegó a rozar el 50% del índice, antes del estallido que desinfló las valoraciones de cientos de empresas sin fundamentos sólidos. Hoy, sin embargo, la concentración viene acompañada por ganancias récord, balances sólidos y márgenes operativos históricamente altos.

  • En paralelo, los sectores defensivos, como utilities, salud y bienes de consumo básico, han perdido terreno de manera alarmante, con una participación que ha caído a cerca del 17%, su nivel más bajo en al menos cinco décadas. Este desplazamiento refleja el apetito de los inversores por el crecimiento, incluso a costa de mayor volatilidad.

  • Por su parte, los sectores cíclicos tradicionales —industriales, energía, materiales y consumo discrecional— han sido relegados a un segundo plano, con una ponderación combinada de apenas 28% del mercado, reflejando un cambio estructural en la manera en que se asigna capital en el mercado estadounidense.

Este fenómeno de concentración plantea preguntas relevantes para inversores y gestores: ¿hasta qué punto es sostenible esta supremacía tecnológica? ¿Estamos ante una nueva era de liderazgo estructural o al borde de un nuevo exceso de exuberancia?

Lo cierto es que, si bien las métricas de valoración de las "Big Tech" aún distan de los excesos del 2000, el grado de concentración actual supone un riesgo latente: el destino del mercado en su conjunto depende cada vez más del desempeño de un puñado de empresas.

Un escenario donde la diversificación se diluye y la volatilidad se amplifica.

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